Consejos para conducir bien el coche (Parte 1)

A muchos de nosotros nos encantan los coches. A otros, por el contrario, no les gustan tanto pero necesitan usarlo todos los días para desplazarse a sus sitios de trabajo. Y en ambos casos, conducir bien es vital. Es elemental.

Por eso, este artículo (y la parte que sigue) está dedicado a todos ellos. A los que conducen porque les encantan los coches y el motor rugiendo, y a los que no les cae demasiado bien la cosa y no les hace tanta gracia el sonido del motor, pero que la necesidad les obliga.

Para ambos casos, los mismos consejos.

Coger correctamente el volante

Empezamos por el principio. Y donde vamos fallando, aunque no lo queramos admitir.

Lo primero para conducir bien un coche, es coger correctamente el volante de ese coche. Para hacerlo, debes primero estar sentado de forma correcta y cómoda. Es decir, con toda la espalda recostada del respaldo, de modo que no te agotes ni tengas tensión después.

Luego, debes estirar tus brazos. Si la muñeca queda justo sobre el volante, quiere decir que estás en la posición correcta. No deberías tener problema tampoco para los pedales.

Para que todo salga bien, debes comenzar bien.

Retrovisores

Elemental también, pero que muchas veces lo damos por sentado para luego estar “corrigiendo sobre la marcha”, nunca mejor dicho.

Los espejos deben estar calibrados de acuerdo a lo que el conductor necesita. No importa de quién sea el coche. Si no puedes utilizar correctamente y sin angustias los espejos retrovisores, ya tienes un problema.

Y aunque salgas ileso de más de una ocasión, mejor siempre será estar prevenidos y no tener que echar cuentas al baremo de accidentes de tráfico luego.

Por tanto, para conducir bien, debes tener a los retrovisores como aliados.

La concentración

Da igual quién te creas al volante. Es imprescindible estar concentrado. Ver al frente, nunca olvidar los espejos retrovisores, y sobre todo, no dejarte llevar por cualquier cantidad de distracciones. Que siempre aparecen. Pero que tú decides si te afectan o no.

Algunas distracciones tan básicas como tener mucho calor, como querer cambiar la emisora de la radio mientras vas tomando una curva, o quién sabe qué cantidad de cosas, pueden entorpecer tu manejo y, por consiguiente, aumentan las probabilidades de que sufras un accidente.

Con estos tres consejos nos despedimos. Y nos vemos en la próxima parte.